jueves, 22 de junio de 2017

Odio eterno al Final Fantasy moderno

Tenía muchísimas ganas de probar el nuevo Final Fantasy. Tras estar totalmente enganchado al VII y el VIII en la Play Station I, y probar alguno de los nuevos en Xbox360 sin demasiado éxito, las previews me crearon muchas esperanzas con el nuevo juego de Square Enix.

Desde el primer momento el sistema de batalla (adiós a los míticos turnos) me encantó y el juego me gustaba mucho. Los personajes, la manera de moverse por el mundo, las misiones, cómo se sube de nivel, el sistema de habilidades... parecía que no estaba confundido. Sin embargo... lo estaba.

La historia poco a poco pierde los papeles y el argumento deja de tener sentido por momentos. (Tranquilos, no habrá spoilers). Lo que parecía uno de los mejores juego de la generación de consolas se queda en un buen juego con algún que otro fallo CASI imperdonable. Por no hablar del final...(no habrá spoilers).

He echado en falta muchas cosas respecto a las otras ediciones de la mítica saga. Más variedad de personajes, más importancia a las invocaciones, más aprovechamiento del mundo, algo más de caso a los chocobos. (Qué salaooos) En general, más. Que no parezca esto un alegato en plan 'odio eterno al Final Fantasy moderno', pero casi.



Después de casi 5 meses con él a la gresca me ha gustado, pero me quedo con la sensación de que podría haber sido mejor, mucho mejor. Ahora empiezan a planear las actualizaciones descargables como complemento. Quizás por ahí intenten arreglar algunos de los fallos que, en mi opinión, ha tenido el Final Fantasy XV. No sé si será suficiente como para invertir más tiempo y dinero en él. Porque una vez que acabas la historia principal, puedes seguir brujuleando por el mundo para 'rematar' tareas pendientes, pero es un poco psssss.



PD: Sí, lo primero que he hecho después de tener el coche volador es piñarme...

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